Ca’s Trinxeter es una pequeña tienda de Muro que mantiene viva una tradición de cuchilleros que se remonta al año 1900. Aquí pueden encontrarse todo tipo de cuchillos mallorquines hechos a mano, con la maestría de Biel Miralles Ordinas, cuarta generación de la família. Su vínculo con el oficio viene ya desde muy pequeño cuando Miralles recuerda como «jugaba dentro del taller con mi padre y poco a poco me fue encargando trabajos». Como bien explica él, ser un trinxeter no es fácil, y a pesar de que lleve 30 años dentro del oficio «todavía aprendo cosas nuevas cada día», al mismo tiempo que enfatiza que en un oficio como el suyo, el conocimiento es infinito.
La manera de trabajar de su padre o abuelo hoy en día es «inviable», tal y como afirma Biel, pero el esfuerzo para querer elaborar cuchillos ha hecho que su trabajo se adapte a estos tiempos modernos. De este modo, enfatiza que lo más importante es mantener este proceso manual. A diferencia de los productos de fábrica, en los que todo se mecaniza con cuño y cintas, el cuchillo que hace Biel se forja, se templa y se afila a mano. Esta dedicación se nota en el acabado final que ninguna máquina puede imitar. Un cuchillo artesano es diferente, «todos parecen similares, pero cuando te fijas no hay ninguno igual», destaca con orgullo. Para Biel, el ritmo artesanal es «tira-tira i bona lletra». La experiencia le ha enseñado que no se puede tener prisa y cuanto más tiempo dedicas a aprender a realizar el trabajo bien hecho, «más deprisa lo harás».


En Ca’s Trinxeter puede encontrarse de todo: desde cuchillos de pastor, de injertar, de pescador a trinxets y corvillos. De toda esta variedad, el preferido de Biel es el de pastor, «el típico que lleva todo el mundo en el bolsillo».
Cada herramienta tiene su uso, y en el caso del trinxet «no solo servía para rebanar el pan de las sopas mallorquinas». Biel recuerda como antiguamente también se usaba para cortar rápidamente las riendas de los caballos o galeras que se quedaban enganchadas y podían dañar a los animales.


La creación de un buen trinxet precisa de un proceso claro porque, si no, «nos perderíamos», asegura Biel. Para que todas las hojas salgan iguales, tienen que marcarse sobre el patrón y recortarlas. El segundo paso es forjarla con el martillo, estirando el metal hacia donde se quiere para dar forma a la pieza. Seguidamente, templarla, para darle el tratamiento térmico y, por último, afilarla y abrillantarla. Después, se le pone un mango y se unta con aceite.



Biel recuerda como en sus inicios, todos estos pasos se convertían en un «esto no me saldrá bien». Con tiempo y constancia, ganó la habilidad necesaria y ahora puede hacer más de veinte al día.
Biel agradece formar parte de Emblemàtics Balears, puesto que ha permitido darse a conocer a mucha gente que no sabía de la existencia de este oficio.
«La satisfacción de saber que el cliente se lleva una buena herramienta en la que has puesto todo tu aprecio y todo lo que sabes para hacerla» es la parte preferida de Biel, que afirma «todo lo que hago me lo han enseñado. No me he inventado nada»; rinde homenaje de este modo a su abuelo y a su padre.