Forn Germans Adrover

Emblemático

Forn Germans Adrover

 

Hacia los años 60, los abuelos de los hermanos Margalida y Joan Adrover, actuales propietarios del establecimiento, decidieron comprar para su hijo, Sebastià Adrover Roig, el edificio que estaba situado junto al bar que regentaban en Calonge, el mismo donde ahora se sitúa la panadería y la tienda de comestibles. Con catorce años, su padre se fue a Campos a aprender el oficio de panadero y al volver abrió la panadería en 1961, a la que llamó con el apellido de la familia. Al principio, elaboraba pan mallorquín y ensaimadas, que repartía en moto fuera del pueblo.

Hacia el 1968, se incorporó al negocio su mujer, Margalida Adrover Grimalt, y decidieron montar un colmado, como lo llaman ellos, puesto que había suficiente espacio en el establecimiento (panadería). Todavía hoy los clientes pueden hacer la compra de los productos de primera necesidad en la tienda y a su vez llevarse el pan acabado de hacer en el horno, que todavía es de leña.

Con el boom turístico, los años 80 fueron muy buenos para el negocio, puesto que repartían el producto a todos los hoteles de la zona, además de cubrir las necesidades del pueblo y todas las zonas de los alrededores.

Desde muy jovencitos, los dos hijos del matrimonio aprendieron el oficio y ahora regentan el establecimiento, al cual han cambiado el nombre por Forn Germans Adrover, debido a la jubilación de sus padres.

Actualmente, dicen que es difícil mantener el negocio y luchan por seguir abiertos y abastecer al pueblo de pan y otros derivados, como algunos pasteles y ensaimadas, puesto que es la única panadería de Calonge.

 

Foto ruta