Forn Ca’l Rei
La historia de Ca’l Rei se remonta al año 1936 cuando el abuelo materno de los actuales propietarios, Gaspar Piña Fuster, decidió dejar su trabajo de carpintero en Sóller. Junto a su esposa, Antònia Maria Picó Miró, abrieron un horno en el centro de Muro, en la calle Pare Alzina donde siguen hoy en día atendiendo a sus clientes.
Años después, su hija Margalida Piña Picó, continuó con el legado de sus padres de quien aprendió el oficio de panadera. Cuando se casó, su marido Gabriel Aguiló también se incorporó al negocio. Los tres hijos del matrimonio crecieron en la panadería, ya que vivían en el piso de arriba del local. Cuando se jubilaron, la tercera generación continuó con la tradición familiar.
Hacia 1980 se llevó a cabo una reforma del establecimiento y, además de modernizar las instalaciones, se aprovechó para montar un horno de leña giratorio.
Hoy en día, el obrador está en manos de Xisco, Gaspar y Marga Aguiló Piña, que elaboran los productos siguiendo las recetas tradicionales de la familia. Los tres trabajan en el horno y se encargan de su gestión.
Están adheridos a la marca «Pa d’aquí. Forn i Tradició», que distingue los establecimientos con obrador que elaboran las diferentes tipologías de panes de las Illes Balears, como el pan payés blanco, moreno e integral. Elaboran también panecillos de aceite, una tipología que actualmente solo se encuentra en algunas panaderías.
Cuentan con un gran surtido de ensaimadas, una de sus especialidades, elaborando hasta 35 variedades. Las que más éxito tienen entre sus clientes son la de chocolate, nata con nueces, la de chocolate con nata y la de crema.
Cuentan también con productos de repostería tradicional, como las cocas saladas, cocarrois y empanadas (panades) típicas y otras más especiales como las de pollo con cebolla y las de sepia con cebolla y guisantes. Además, ofrecen cocas de patata y una gran variedad de rubiols de diferentes sabores.
Así mismo, preparan los productos típicos de Mallorca para cada festividad o de temporada. Por ejemplo, en Navidad ofrecen el roscón de Reyes, en Carnaval la coca de patata con trozos de membrillo y sobrasada, y en Pascua los crespells.
El nombre de Ca’l Rei proviene de una anécdota curiosa. El bisabuelo de los hermanos Aguiló interpretaba al Rey Herodes en las representaciones que en aquel entonces se celebraban en Navidad. Por eso empezaron a conocerlo en el pueblo como «el Rey», y al montar el negocio le pusieron dicho nombre al horno.