Forn Can Payeras

Emblemático

Forn Can Payeras

 

Cuando toda la familia Payeras decidió partir a las américas para hacer fortuna, el bisabuelo de Joan decidió quedarse en el Port de Pollença y abrir un horno. Por eso, encargó a una empresa de Barcelona instalar un horno de nueva generación y en 1930 abrió Can Payeras. Desde aquel momento han pasado ya cuatro generaciones de panaderos que han llegado hasta el actual propietario, Joan Payeras. Su padre, José, dio un fuerte impulso al horno. Hacía galletas de aceite y pan que repartía montado en una burra en los diferentes restaurantes de Pollença. También distribuían todos sus productos en los hoteles del Port de Pollença, en especial en el Hotel Formentor, considerado uno de los hoteles más lujosos de la isla.

Joan creció desde pequeño en el horno y, a pesar de que estudió, tenía muy claro desde siempre que quería ser panadero, puesto que como él dice es una profesión que siempre ha llevado en la sangre. Le gusta mucho hacer ensaimadas, puesto que considera que es un arte y en pleno verano, en temporada alta, puede llegar a hacer más de trescientas al día. Explica con tanta pasión y detalle el proceso de elaboración de una ensaimada que quieres comerte una al instante. Especializados en la elaboración de panadas, también hacen las quesadillas (formatjades), un producto singular de Pollença que no puede encontrarse en otros municipios de la isla.

Considera que ser panadero es un arte que se va perdiendo día a día porque hay poca gente que se quiera dedicar, aunque ahora hay muchas más facilidades con nuevas herramientas que te ayudan a amasar y elaborar artesanalmente todo lo que se vende en el horno. Joan asegura que para ser panadero tienes que querer esta profesión.

 

 

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