Forn Curniola

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Forn Curniola

 

Este establecimiento histórico abre las puertas en 1900 cuando Guillem Pons y Catalina Truyol, bisabuelos de los actuales propietarios, decidieron montar un horno de pan en la calle de Curniola.

A finales del siglo XIX, Guillem llegaba a Menorca proveniente de Mallorca, inicialmente para trabajar de peón durante la ejecución de las obras del faro de Cavalleria, pero después de conocer a Catalina, su futura esposa, decidió establecerse definitivamente en Menorca. Al cabo de unos años emprendieron conjuntamente el proyecto de su vida: un horno que más de cien años después todavía continúa en activo.

En sus inicios, el horno solo vendía pan. Fue un punto de encuentro para la gente que vivía en el barrio, además, resulta curioso que en aquellos momentos muchas familias llevaban allí la comida para cocerla, puesto que todavía no había hornos en todas las casas. De hecho, el nombre del negocio no fue elegido por la familia, sino que fueron los mismos vecinos que decían «vamos al horno Curniola», haciendo referencia a la calle donde está situado, y con los años este nombre se generalizó.

Posteriormente, con la entrada de la segunda generación, formada por Joan Pons Truyol y Nieves Fraga, se mantuvo el modelo de negocio de horno de pan artesano y el mismo espíritu de horno de barrio.

En la tercera generación, Guillem Pons Fraga y Maria Seguí Moll dan un paso más y transforman el horno de pan en una pastelería especializada en repostería menorquina tradicional, para adaptar el negocio a los nuevos tiempos que vivían. Guillem se formó en Mallorca para ampliar sus conocimientos de pastelería, pero decidió mantener siempre las recetas y la esencia familiar tan características del horno que sus abuelos habían empezado. Joan Pons Fraga, hermano de Guillem, también trabajaba en el obrador siguiendo con la tradición familiar.

En la actualidad, el negocio está dirigido por la cuarta generación. Neus Pons Seguí, junto con su familia, están al frente del obrador y con la quinta generación aprendiendo ya el oficio. Más de 125 años después, el Forn Curniola continúa abierto en la misma calle y en el mismo local, manteniendo viva una parte de la historia del municipio y de la tradición de Ciutadella. El edificio está protegido y reconocido en el PEPCHA del Ayuntamiento, por estar situado dentro del casco histórico de Ciutadella.

Foto ruta