Forn de Ca’n Terés

Emblemático

Forn de Ca’n Terés

 

Rafael Rosselló Vaquer y su mujer, Margalida Martí Frau, conocidos como los «Teresos», abrieron la panadería en 1925 en Manacor y la regentaron hasta 1960, cuando la arrendaron a otro panadero llamado «S’inquero». Este arrendamiento duró diecisiete años, hasta que en 1977 volvió a hacerse cargo Rafel, hijo del fundador, que ya había trabajado de panadero con su padre. Con su mujer, Margalida, continuaron con el negocio hasta que en 2001 se jubilaron. Desde entonces, lo regenta Toni, que trabajaba de pastelero en Can Ramiro, junto con Bàrbara, su mujer.

Una de las especialidades de Can Terés son los cardenals, que elaboran con su propia receta. También elaboran otros productos de pastelería, con una gran variedad de pasteles y cocas elaboradas con recetas artesanas, así como ensaimadas y repostería tradicional, como panades, cocarrois, rubiols, etc. Están adheridos a la marca «Pa d’aquí, forn i tradició», que distingue a los establecimientos con obrador que elaboran las diferentes tipologías de panes de las Islas Baleares. Todos sus productos están hechos de manera artesanal y con el horno de leña que conservan desde sus inicios.

Como curiosidad, recuerdan la evolución del negocio: antes, al principio, la gente llevaba la harina o el pan hecho en casa a hornear o los panaderos iban a buscarlo con un carro. Debido a ello, en los primeros años de Can Terés solo se horneaba, pero con el tiempo se llegó a hacer pan para vender. También cuentan que durante la Guerra Civil y la posguerra la gente elaboraba pan con todo tipo de ingredientes, como el pan de higo, que era muy común en aquel tiempo.

 

 

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