Llibreria Catalana

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Llibreria Catalana

 

Santiago Llompart abrió la librería junto con un socio que era maestro de escuela que se desvinculó del negocio poco después. No obstante, él y su mujer, Rosa Servez, continuaron con el proyecto.

Inaugurada el 21 de abril de 1976, la Llibreria Catalana estaba situada cerca de dos centros escolares, de forma que la actividad comercial se orientó, por un lado, a la venta de libros, y, por el otro, a la venta de libros de texto, material escolar, revistas, diarios, etc.

Cabe comentar como curiosidad que, dos días después de su inauguración, fue la única librería que montó una parada en una de las calles principales de Maó para celebrar la Fiesta de Sant Jordi. Algunas personas consideraron que el adjetivo catalana resultaba una provocación. El propietario incluso recibió anónimos que lo invitaban a cambiar el nombre de la librería, por las connotaciones separatistas que esta palabra inspiraba.

Eran los años iniciales de la transición democrática y, por lo tanto, un periodo de mucha actividad cultural. La librería se convirtió en punto de encuentro, de presentación de libros y revistas, y de tertulias. También era el lugar donde encontrar libros prohibidos, conseguidos por contactos con libreros de Barcelona, que Santiago Llompart podía ofrecer a su clientela en un lugar discreto de la tienda. Son muchos los menorquines y las menorquinas que han podido satisfacer sus demandas intelectuales gracias a este comercio.

Hace más de 20 años que el hijo del matrimonio asumió la gestión de La Catalana. Durante este tiempo Miquel Llompart Servez ha visto como parte del comercio tradicional de venta de libros se ha transformado en comercio electrónico. En la celebración de su 40º aniversario, en un reportaje del Diario Menorca, su padre decía lo siguiente de Miquel: «Lo caracteriza su cariño por los libros y la destreza para conseguir cualquier tipo de libro que pida la clientela, desde las principales novedades editoriales hasta los libros no tan conocidos».

A pesar de los cambios en los hábitos de consumo de los clientes, se ha continuado manteniendo el mismo espíritu de servicio. La Llibreria Catalana mantiene su filosofía fundacional, caracterizada por la defensa de la cultura y la lengua de la isla. En los tres escaparates de la librería siempre se pueden encontrar las últimas publicaciones y novedades del mercado.

El establecimiento conserva todas las estanterías y el mobiliario desde su inauguración en la década de los años setenta.

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