Objetario

Patrimonio

Objetario

 

En 1888, Jordi Noguera Caldés, un emprendedor y empresario de su tiempo, abrió las puertas de este establecimiento, considerado por los habitantes de Llucmajor como «toda una institución». En la tienda se ofrecían toda clase de productos de uso diario o no, y podías encontrar cualquier cosa, desde vainilla en polvo, aspirinas, bálsamos, azufre, escoger las baldosas del suelo expuestas en el mostrador, o bien, incluso, encontrar cuadernos editados por el propio fundador para enseñar a los ciudadanos a hacer cuentas.

Margalida, hija de Jordi, se hizo cargo de la dirección del negocio, que es cuando el comercio se empieza a conocer como «Can na Jordi». Siguió los pasos de sus padres, y se dedicó a perpetuar en cuerpo y alma su legado tal y como le habían enseñado. Incluso conservó, y todavía se puede apreciar, el despacho impoluto.

Los contenedores que empleaban, como por ejemplo frascos, cajas y botellas, así como las estanterías y los mostradores, se conservan y se exponen en la tienda actualmente en perfecto estado, así como el molino de especias o el molino de café, cuyo aroma todavía recuerdan los vecinos.

En el año 2018, el establecimiento fue restaurado para volver a abrir sus puertas después de 25 años cerrado, conservando la antigua esencia. Se convirtió en un comercio de venta de productos de decoración y objetos peculiares artesanos importados de diferentes lugares del mundo.

Al frente de Objetario está Lucía Contreras, una valenciana que ha puesto su alma y su buen gusto para mantener la esencia viva de la tienda conservando con maña todos los objetos originales y dándoles un nuevo giro, pero sin perder su encanto y su historia, y gracias a la cual se conserva este museo patrimonio del comercio de Llucmajor.

 

 

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