Teixits Vicens

Emblemático

Teixits Vicens

 

Los abuelos de Martí Vicenç Alemany, Bonjesús, artesano y artista polifacético, tenían un pequeño taller de tejidos de lana, de tela floreada y de brin en Pollença. Más adelante su padre, Martí Vicenç i Vilanova, introdujo la ropa de llengües y un estilo más libre dentro de los tejidos pollensines. El oficio de tejer las telas con la técnica de la ikat proviene del siglo XVI y llegó a Mallorca a través de la ruta de la seda.

Martí y su hermano Rafel, desde muy pequeños, iban a los telares para tejer los cànyems, un tipo de delantales hechos de lana y lino. La muerte del padre de Martí en la Guerra Civil hizo que no pudiera enseñar el oficio a los hijos, pero con la ayuda de anotaciones y con la poca experiencia que tenía, Martí «reinventó» la ropa de llengües, con un toque personal en los colores y las composiciones.

Más adelante, se casó con Antònia Capllonch, en quién encontró la compañera ideal para poder exteriorizar sus ansias creativas que se plasmaban en tapicerías, ropa de mesa, de dormitorio y mucho más, todo sin perder el espíritu artesano de la ropa mallorquina.

Con mucho esfuerzo la pareja compró la casa de Can Sionet, en el Calvari pollensín, actual sede del Museo Martí Vicenç, y posteriormente se trasladaron a Can Berenguer, el actual taller-tienda que abrieron en los años setenta. Desde entonces, este es un lugar muy conocido en el pueblo y también de Mallorca porque muchos clientes vienen, si no a comprar, a ver la tienda y a hacer visitas al taller.

Uno de los hechos realmente clave en la vida de Martí Vicenç es su profesión de artesano. El mundo textil formó parte de su vida, desde su nacimiento hasta su muerte. Supo adaptar sus creaciones con las necesidades de cada momento con una evolución constante, hasta llegar a hacer una artesanía de vanguardia que nunca perdió su impronta personal. En 1980 les concedieron el premio FAD al diseño del modelo de la tela 124 negro.

Toda esta amalgama de telas, más las creaciones y diseños de Antònia Capllonch, se fabrican en la actualidad y no han perdido lo más mínimo su frescura inicial, combinando a la perfección en todos los ambientes y estilos. Las actuales propietarias, la quinta generación de la familia, no dejan de innovar en nuevos productos y colores sin perder la filosofía de sus padres y abuelos.

 

 

Foto ruta